SU CALIDO CUERPO


 


Habían quedado para experimentar un caliente masaje, cuando lo encontró afeitándose frente al espejo e hidratando la piel de su provocativa figura.


Le abrazó, le rodeó con sus brazos como una pluma evanescente y lo llevó a la cama, mientras fijaba sus labios a los suyos con besos frugales y cargados de miradas de deseo y de lujuria.


Comenzó el ritual por los pies, siguió por piernas y muslos mientras se retorcía de placer al verla aproximarse a su dulce deseo, continuó por orejas y cuello para moldear los  brazos y ese vientre que se elevaba profundo y rápido por su excitación.


Un dedo divertido comenzó a jugar a esconderse en la húmeda profundidad de su boca, mientras que otro buscaba ese tesoro que crecía y crecía sin fin.


De repente la miró penetrante mientras palpaba su cónica dureza y la comenzó a acariciar con sus manos hasta sacarle un gemido que suplicó con fuerza aquellos labios, mientras rememoraba el dulce y chorreante sabor de un helado...y después...mmm,  inenarrable.

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