TRAS LA MAMPARA
Lo imaginé tras la mampara, envuelto en picantes y deliciosos pensamientos.
Se había rasurado , y su cuerpo quedó suave y liso como el culete de un niño.
Ese cuerpo escandalizaba mis hormonas, mientras serpenteaba y se movía como un reclamo para hacerme penetrar en el interior y danzar lujuriosos bajo una fina lluvia.
Y mientras lo soñaba, me acercaba más tarde y despacito a su cama, para observar aquella poderosa figura.
Su cuerpo estilizado, dejaba aparente un busto de formas bien musculadas y bronceadas que finalizaban en aquellas morbosas ingles, que me invitaban tentadoras al dulce pecado...
De repente, unos temblorosos dedos que se mueven sin permiso hasta deslizarse bajo la suave tela, para buscar el que es mi juguete preferido.
Al instante, unos ojos que se abren sorprendidos y una sonrisilla de placer.
¿Fue un sueño?... mmm
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