CORRER y SOÑAR
La imaginé sobre sábanas de seda, envuelta en picantes y deliciosos sueños.
Se había recogido el pelo en una trenza, cuyo color cobrizo resaltaba sobre su bellísima piel.
Su cuerpo serpenteaba y se movía, como si soñara correr bajo el sol por una interminable línea de playa.
Y mientras le soñaba, lo veía acercarse sigiloso a su cama, para observarla en toda su belleza.
Su cuerpo estilizado, dejaba aparente un busto de formas suaves y bien perfiladas… un ombliguillo que asomaba risueño y divertido, o unas caderas que le invitaban a acercarse como al ratoncito el queso.
De repente unos dedos que se mueven sin permiso hasta deslizarse bajo un minúsculo pantaloncito de fina tela, para buscar húmedos tesoros.
Al instante, unos ojos que se abren sorprendidos y una sonrisilla de gusto.
Ohh… fue un sueño, pero… mmm, que rico!!
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