A ESE MUNDO,
EMPOBRECIDO DE BELLEZA
Veo cartas y poemas para un mundo, empobrecido de alma y de belleza
Hermosas palabras que imagino desbordadas,
en el suave lecho de mi cama
Me hablan de árboles tallados con mil nombres, que suplican un "te amo" y que se alejan
Tal vez porque no les amé bien en aquel día, o quizás siga amándoles mañana
Pero se por fin que un claro día, en la oscuridad eterna de mi alcoba, besaré a esa amada a quien espero...
A esa que roba mi espíritu
A esa que en mi carne mora
A esa de quien tanto aprecio, su dulzura de "Señora"
Seré el duende que la invite y acaricie suavecita, en esa cama tan triste donde la muerte no existe, si mi niña ya me adora.
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