CONDÉNAME AMOR
A SER EL GUARDIÁN DE TU CARIÑO
Me condeno a mirarte y derretirme
Condename a sentirte y a soñarte
Me condeno a trepar hasta tus ojos
Condename a morir entre tus carnes
Condename a esa dulce compañía
Me condeno a gozar de tus paseos
Condename a temblarte de deseo
Me condeno a la luz de tus mil vidas
Condename a andar por tu camino
Me condeno a palpar tu piel de nacar
Condename a esa dulce serenata
Me condeno a ser el guardián de tu destino
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