ESPERABA JOHANNA








COMO UNA GATA EN CELO




Tendida en la cama, tiritaba su cuerpo mientras buscaba un calor que calmara sus rubores. 

Solícito e inesperado frente al umbral... ese ser que a pesar de sus desvaríos, logró recorrerlo de arriba abajo y descubrir a un Adonis para su alma.
Entregado con sutileza, sus manos recorrían su piel con un paño para secar y aliviar sus rubores.

Cada roce se convertía en una insinuación de lujuria, haciendo que su cuerpo se hiciera dueño de los movimientos.
Comenzó ronrroneando como una gatita en celo, que arqueaba su espalda cerrando sus ojos. 
Posó sus manos en ese torso que la empujó al pecado, deslizándolas suavemente hasta ese punto, donde sabía si era receptor de sus caricias.

Notó cómo algo luchaba por salir, así que le liberó para que buscara ese refugio que se encontraba entre sus muslos.
Besándole con intenso deseo, sus cuerpos comenzaron a encajar, para hacer que cada embestida dispersara su rubor y encaminara sus pasiones hacia ese miembro que le llenaba y lograba encontrar ese punto donde se encontraban sus misterios.

Apretándose contra su torso y clavando sus uñas a la espalda al ritmo de la lujuria, se entregaron como si fuera la primera vez.

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