ESTABAMOS PENSANDONOS



¿QUIEN ES?...HOLA, SOY YO...¿ME ABRES?



Estaba pensando en tí, imaginándote por un momento en la penumbra de tu alcoba, recostada sobre cómodos cojines...sabía que estabas desnuda para mí.
Estabas pensando en mí, imaginándome desnudo para tí mientras tus dedos dibujaban mi piel y se introducían juguetones por mil y un orificios.

De repente suena el timbre de nuestros interfonos...¿quién es?...hola, soy yo...me abres?
El corazón salta del pecho, mientras la adrenalina y las hormonas hacen el resto...nuestra pasión y lujuria más íntimas, nos dicen que “es él”...que es ella quien acaba de entrar en nuestra vida como un sueño.
Te abro la puerta y ahí estás...elegante como siempre, bella a rabiar, con esa mezcla de mirada picaruela, dulce y plena de deseo carnal.
Me abres tu puerta y me ofrezco ansioso de tí, mientras busco con mis labios el dorso de tu mano y esa piel sensible que guardas perfumada tras tu orejita.
Aunque intentamos ambos contener el bullir de nuestras sangres, nos cojemos de las manos y en un milisegundo los dedos se dirigen a jugar con botones y cremalleras, mientras observamos con detalle nuestros cuerpos.

Acaricio tu hermoso cabello trenzado, mientras rozo los pendientes de zafiro y admiro las cadenitas doradas de ese suave y elegante cuello...sonríes de placer.
Acaricias y ensortijas mi cabello con tus dedos, mientras introduces juguetona y pasas las yemas de los tuyos en la comisura de mis labios...Desfallezco pero aún no estoy vencido.

Te das la vuelta frente a mí, para ir bajando la cremallera de tu vestido hasta descubrir esa preciosa lencería que siempre he deseado ver y observar al caer al suelo, una anatomía que me llena de lujuria y deseo de mujer.Unos relieves y unos pliegues ya húmedos, que trato de alcanzar aún sin éxito.

Sin éxito, porque me empujas al sofá para lograr que salten todos mis botones y muerdes el clip de la cremallera, mientras tiras de ella para deshacerte de mi pantalón y extraer lo que buscan esos ojos que hacen arder mi hoguera.
Cautivo y vencido por tu luz, observo atónito cómo tras esa lencería hay algo más que un deseo cualquiera...recorre mi cuerpo una silueta armoniosa de suaves laderas y esplendorosas areolas diseñadas y coronadas sobre una escultura de bronce, por unos esculturales pezones que juguetean con mis labios.

Cautivo y vencido, te ofrezco el báculo de la victoria y de mi fuerza...lo rozas, lo muerdes, lo frotas entre sus labios y lo acabalgas para iniciar un alegre trotecillo, que pronto se convierte en una carrera desenfrenada hasta terminar imaginando que fue real y que seguirá siendo un placer  soñarnos y comernos desnudos sobre la cima del mundo.



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