ENTRE CREMAS DE LAVANDA





PILOTABAS MI BALANDRO


Era una mañana limpia, una mañana de ensueño
Cuando me desperezaba y estiraba dos mil huesos

Sudoroso y maloliente, presto necesitaba el regalo
De mil aromas de cremas de lavanda y amaranto

Dormitabas en tu cuarto y soñabas tanto y tanto
Que imaginaste que estabas a las puertas de mi baño

Mientras casi enjabonada fantaseabas conmigo
Tus manos suaves rozaban por debajo de mi ombligo

Que tus dedos ya cercanos y esos labios relamidos
Deseaban poco a poco capturar aquel balandro

Que alargó presto su alzada para cruzar mar adentro
Entre tormentas violentas y mil cascadas de viento

Que alargó inmenso su alzada porque te sintió tan cerca
Que al besar aquella nuca, vació agitado su fuerza


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿ME LLAMARÁS?