Y POR LA NOCHEEE...¿QUÉ HARÁS?



"MI RATITA PRESUMIDA"



Hoy quiero contaros la historia de una “ratita presumida” que, mientras barría, se encontró un precioso reloj de oro y pensó:
Podría comprarme dulces, pero no...se me estropeará mi preciosa silueta.
Podría comprarme aquella lencería hermosa que vi ayer en la tienda, pero no...mi piel, es mi mejor lencería.
Libre de dulces y de lencería fina, salió la ratita al balcón para hacerse disfrutar por todos sus amigos.
Adornada de preciosos lacitos en su cabello y en la colita, se asomó con su habitual desparpajo...
¡Buenos días!, le dijo su amigo Félix...qué guapa estás
Muchas gracias señor Félix...¿te quieres casar conmigo?,¿cómo harás por las noches?...te miraré y miraré hasta que el sueño me venza.Creo que te quedarás fritusky y me aburrirás.Otro día será, le dijo al aburrido Félix.
¡Buenos días!, le dijo su amigo Gustavo...hoy estáS especialmente atractiva y me gustaría pedirte que que te casaras conmigo.¿Aceptarás?
Quizás, pero dime...qué me harás por las noches?...hablaremos, hablaremos y hablaremos de cómo querrás tu casita y de qué comidas me gustan más.Otro día será porque, de tanto y tanto hablar, seré esta vez yo quien se quede fritusky.
El siguiente en llegar, fue alguien a quien tenía enamorado...su amigo Luis.
¡Buenos días, mi querida ratita!...hola, le dijo de modo despectivo...hoy estás especialmente bonita...tus ojitos, tus pechitos, tu culete, tus caderas y tus bonitas piernas, me provocan un cosquilleo delicioso...disculpa, pero no puedo entretenerme contigo por estar muy ocupada.
Abatido y cabizbajo, se marchó con lágrimas en los ojos.
Aprovechando la debilidad de la Dama y la escasez de contrincantes, se acercó a ella el ser más terrible de la ciudad...Julián el carnicero.
¡Hola ratita!, le dijo...estás deslumbrante...¿querrás casarte conmigo?...¿y qué me harás por las noches?...primero te llevaré a un picnic divertido y en la noche ya veremos.
Mmmm, me encanta y contigo me quiero casar.
Ya en el bosque y mietras Julián preparaba el fuego, la ratita observó que la cesta estaba vacía y solo vió en su interior un tenedor y un cuchillo...
¿Donde está la comida?
Se abalanzó sobre ella, mientras gritaba y gritaba...¡tú eres la comidaaaaaaaa!
Pero no contaba con que Luis no se había fiado de aquel ser despreciable y les siguió hasta el bosque, donde lo apaleó hasta hacerlo huir despavorido.
La ratita le miro con ojillos picantes y le preguntó...¿te quieres tú casar conmigo?, ¿qué me harás por la noche?
Después de recorrer tu piel, de mil besitos, de diezmil carantoñas y de un millón de miradas...dormir y callar ratita, dormir y callar.
Y a la mañana siguiente, tras la boda, comenzaron a vivir felices, comieron perdices y a mi no me dieron porque no quisieron.



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