AMOR Y MAGIA A HURTADILLAS
VENDRÁ HOY?, SE DIJO...PERO ME HARÉ LA DORMIDA
Había
pasado una semana y ardía de deseo por verla, por entregarme a ella.
Como un día
le dije que llegaría de madrugada sin avisarla, aquella noche se
acostó nerviosa e inquieta...vendrá hoy, se dijo?
Dormiré desnuda...así, si viene, retirará las sábanas mientras me hago la dormida como quedamos y temblará como la más inocente de las hojas.
Eran las
dos de la madrugada, y ya había perdido la esperanza...no oyó la
llave.
Quedó
profundamente dormida, hasta que creyó notar unos pasos en el
interior de la alcoba...pero la palabra dada era de ley y no abrió
los ojos.
Era
evidente que un Mago del amor, había entrado en su alcoba y se
estaba desvistiendo con el sigilo de un reptil que anhelaba penetrar
en su lecho.
La cama se
movió ligeramente y la Dama percibió ese aroma inconfundible de
deliciosas noches pasadas...ya estaba segura...¡era él, su Mago
predilecto!.
Decidida a
demostrar que su inmovilidad era natural, no se inmutó cuando él tiró de sábanas y colcha para dejar al descubierto ese cuerpo ya no tan
joven, pero poderoso, frágil y...a la vez delicado, suave e
incitador.
Nuestro
Mago, acusó un tremendo momento de debilidad, porque el deseo era
infranqueable...sin pensarlo llevó el extremo de la lengua a la
comisura de sus labios y siguió a continuación acariciando
con ella orejas, cuello y nariz, hasta llegar a poseer los firmes
dardos de las mamas.
A pesar del
sueño fingido, el Mago descubrió en ella una respiración
acelerada...no obstante, siguió su juego...fue descendiendo
para besar su más sensible intimidad, llegando a lamer y morder hasta los
dedos de sus pies.
Pero el
Mago quiso convertir una postura sexual en otra y propuso
sigilosamente la llamada del 6 sobre el 9 con la que, quien quería
ser cazador, fue cazado al notar que algo inesperado le ocurrió a su
sexo...se sintió de repente rozado suavemente y electrizado mientras
la piel bajaba mojada una y otra vez...
A partir de
ahí no se manifestó el poder del sobrepoderoso Mago, sino que
fueron él y ella dos Magos, que hicieron de sus cuerpos una baraja
de naipes.
Unos naipes
de los que brotaron dos ases que no fueron de oro, sino de esa rica
miel que ambos degustaron hasta que sus fuerzas quedaron dormidas.
Al abrir los ojos nuevamente y percibirse al fin como lo que eran...dos seres
mortales dispuestos a citarse y deseosos de amar..., quedaron en una
nueva cita de Amor a hurtadillas.

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