MI TRONCO Y SU SAVIA
LAMETADAS

Mientras
destellan en mi lecho esas rayitas de luz,
mi
corazón se estremece, cuando al pronto llegas tú.
Tiemblo
débil y al amarme, eres capaz de engendrarme
y
otra vez muy bien matarme, mientras dibujas tu luz.
Y
recorres mi silueta hasta encontrar lo que tu,
en
el vientre tanto anhelas poseer...mi juventud.
Abrazas
y ya consuelas ese tronco a lametadas,
mientras
rozando tu escote, dulce derrama su savia.
Hasta
hacer nuestro el trasluz de este cielo que es testigo, de
los espasmos gloriosos de aquel hermoso domingo.
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