ELLA, SIEMPRE ELLA


SOÑAMOS Y MORIMOS AL DESPERTAR


Apareció una vez más e iluminó la estancia.
Llegó generando en ellas reproches y en ellos la admiración de siempre.
Estaba hermosa y como de costumbre, su ropa y su aspecto dejaban huella.
Su cabello, recogido en una trenza tejida con mimo.
Su camisa como de suave gasa, dejaba descubierta una hermosa y bronceada espalda.
Un pantalón tan estampado y moderno, como llamativo, insinuaba esas hermosas y largas piernas
que acababan rematadas en un zapato de tacón que la elevaba sobre nuestra mirada.
Por un momento efímero, todos la soñamos y la deseamos como hombres.
...Soñamos que se acercaba a nosotros mientras dormitábamos.
...Soñamos con ese aroma perfumado, que penetraba luchando por no querer evaporarse nunca.
...Soñamos con su cuerpo evanescente...como el de una diosa de ébano.
...Soñamos con manos suaves y acariciadoras.
...Soñamos con abrazos, caricias y gestos picaruelos.
Y despertamos sudorosos, para darnos cuenta de que realidad e imaginación son dos conceptos que casi nunca coinciden en nuestros sueños.
En todo caso, fué un placer y un privilegio saber de ella una vez más.


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