EL PODER DE LA IMAGINACION


EROTISMO, IMAGINACION Y BRUJAS


Alejandro, era un muchacho dotado para imaginar la erótica de sus más íntimos sentidos, fornido en sus formas y lleno de vida.
Le gustaba soñar, imaginar ninfas adolescentes y amanecer húmedo.
Pero aquella noche no llegaron duendecillas a su mente, sino que se colaron dos brujas de aquelarre y belleza sublime.
Comenzó su visión, con la imagen vaporosa de unos ojos chispeantes y lujuriosos bajo un manantial de agua cristalina.Ambas mujeres, le llamaban con un poder irresistible.
Brigitte, acariciaba con la puntita de su lengua el ángulo labial de la boca de Ginebre, mientras esta aproximaba el dedo índice por el ombligo de su hermosa amiga.
Ginebre temblaba y deslizaba complicados hechizos de amor en sus oídos, hasta que uno de ellos hizo brotar un suave movimiento que finalizó frente a las generosas caderas de su amante.
Pronto ambas se comían mutuamente con avidez, hasta notar que un líquido suave y de color nacarado se derramaba a través de sus bocas, sin dejar que se perdiera una mínima brizna de aquel néctar.
Después de unos minutos de una agonía deliciosa, Ginebre dió la espalda a Brigitte y aproximó las manos de la bella brujita hacia los erguidos dulces de sus pechos.
Sus vidas se detuvieron ocultas tras aquella neblinosa cortina de agua, para compartir susurros y un roce mágico.
El sublime cosquilleo, las transportó a ese otro mundo de brujas en el que podían penetrar por unos minutos en la vida real de cualquier joven mortal, con el fin de ser vistas y entrar en aquel círculo erótico de seducción a tres.
Así fue y pronto Alejandro se vio entre esos dos seres de luz morada y vaporosa.
Mientras Brigitte revoloteaba, sin aproximarse por sus zonas calientes, escuchaba como Ginebre le susurraba planes, hechizos y fórmulas de pózimas.
Confuso y desvaído, se notó succionado hasta la raíz por la primera, mordido y devorado entre los pechos de la segunda y exanguinado durante una danza de fino y sutil erotismo.
Pasados unos minutos eternos, despertó y analizó ese cuerpo que creyó por un momento amputado tras aquella lucha imaginaria y lujuriosa...
Y tal fue su sorpresa al mirarse al espejo, que percibió que no solo estaba mojado su sexo, sino que la piel mostraba pequeñas manchas violáceas y su cabello estaba repleto de plateadas canas...¿acaso había perdido facultades?...¿no había sido un sueño?
El ser reflejado era él...pero las brujitas se habían llevado parte de su juventud a cambio de esa poderosa imaginación que le hacía único.
Esa, que a ellas les faltaba para ser poderosas en el arte del erotismo humano.

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