EROTISMO SEPTUAGENARIO




CUANDO VUELVES A LA VIDA 





Caminaba segura y hermosa, mientras sus aretes reflejaban esa luz que un día vió por primera vez...
Caminaba dichosa, mientras sus pechos ingerían ese mismo aire que un día, penetró en sus pulmones para mostrarle la vida...
Esos pechos que se mueven al paso, con una cadencia casi musical y generadora de cosquilleo en algún zagal imberbe e incapaz de dejar de mirar a la cobriza diosa.
Ese corazón que, mientras bombea con fuerza, hace que recuerde el momento en el que sus neuronas volvieron a la vida para gozar de nuevo de una experiencia sexual que aunque olvidada en la bruma del pasado, consigue revivir y explosionar su mundo interior... 

Aquel mundo nuevo en el que la mente le ha regalado una nueva lucidez y las hormonas, ese erotismo septuagenario que la mayoría de sus coetáneas jamás recuperarán.
Su mirada es envidiable, chisporrotea, brilla...

Su pituitaria absorbe aromas actuales y pasados...
Nuestra diosa, ha regresado del Olimpo... ha vuelto a nacer. 

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