NÉCTARES DE MANGO Y MANDARINA



UNA PUERTA ENTREABIERTA














Dejó la puerta entreabierta y no pudo resistir la tentación.

El estaba ahí, abandonado a las hadas y al poder de la imaginación.
Una camiseta que albergaba esa piel cargada de aromas, un diminuto calzoncito para cubrir su desnudez y unos oídos prestos a esa música que de inmediato iba a sonar libre.

Pronto, el aire se saturó de olores y néctares de mango.
Rozado por ella en su sueño, percibió néctar de uvas y mandarinas.
Su lengua de mariposa hembra, voló presta...se sintió cercana y promiscua,
hasta que vio rezumar temblorosa, un dulce licor de vainilla que hacía las delicias de tan complacida Dama.

Le cubrió con esa sombra vaporosa que invade el último poro,
para que dulcemente rozaran tersos y hermosos sus generosos cítricos.
Y rodaron desde los sedientos labios hasta las planicies de Venus,
con el fin de lograr un íntimo estímulo y la fecundidad necesaria
para penetrar en su ser y catalizar potente, aquella explosión de placer.






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