LAS GRUTAS DE CRISTAL


AMOR FURTIVO


Aquella mañana, quedaron para ver las Grutas de Cristal...un maravilloso espectáculo en un terreno en el que de vez en cuando, aparecían restos de un mundo sumergido y tal vez por qué no, del ajuar de una hermosa Sirena.

Una vez en el exterior y debido al enorme calor que derretía la tarde, decidieron ir a comer a un hotel cercano, de finos detalles de cerámica de la tierra.

A su llegada, nutridos y aromáticos elementos florales, jalonaban la antesala de la Recepción y los pasillos de acceso a las habitaciones.La nuestra, se dibujaba al final del pasillo, como la antesala a un paraíso soñado.

Una vez en el interior, sugerí a mi bella Amiga que después de comer me permitiera esa media hora de SIESTA, que no puedo perdonar como español.
Accedió solícita, no sin antes preguntarme si era necesario que me despertara, en el caso de que yo no lo hiciera en un tiempo razonable.

Y dormí profundamente, salvo que mi cerebro quiso guardarme la sorpresa de imaginar a mi bella Amiga despertándome suavemente...apareciendo frente a mí y ante mi letargo, como una Diosa evanescente que comienza a acariciar mi piel durante unos minutos eternos, hasta derretirse sobre mí esparciendo su aroma y sus dedos en una interminable melodía de caricias.

Al fin despierto, me miró, nos miramos...y una inenarrable sonrisilla dibujó nuestros labios y coloreó nuestras mejillas.¿Fue real?...¿Estuve en el Olimpo acompañado de una Diosa?

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