
LOS EXTRAVAGANTES HIJOS DEL EROTISMO
Parafraseando a Bécquer, he de decir que por los tenebrosos rincones de mi cerebro, duermen acurrucados y desnudos los extravagantes hijos de mis fantasías eróticas.
Esa musa erótica y fecunda, que me exige más de lo que puedo dar y que baraja mis sueños en indescriptible confusión, hasta agitarse y parir ese esperado relato que convierta un beso furtivo en miles de caricias de media noche.
Intenso.
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